Antes de lanzar una marca blanca de luz, casi todo el mundo pregunta lo mismo: quién factura, qué margen pones, de quién son los clientes, quién paga si un cliente no paga y cuándo cobras tú. Son las preguntas que separan un negocio con tu marca de una comisión con la marca de otro, y conviene tener las respuestas por escrito antes de firmar nada.
Estas son las siete que más nos hacen las consultoras y asesorías energéticas, con lo que respondemos en LeadEnergIA.
Las respuestas, en corto
- Software de facturación: no te hace falta. La operativa regulada la lleva la comercializadora habilitada.
- Margen: lo pones tú, sobre el precio base de cada tarifa.
- Cartera: la relación con el cliente y sus datos son tuyos.
- Canarias: sí, operamos en toda España.
- Impagos: la deuda del cliente no es tuya.
- Cobro: por adelantado o mes a mes, contrato a contrato.
- Permanencia del cliente: depende de la tarifa.
1. ¿Necesito software propio para facturar, cobrar los recibos y tramitar el cambio de compañía?
No. En una marca blanca, la operativa regulada la hace la comercializadora habilitada que suministra la energía: compra la energía en el mercado, emite las facturas, cobra los recibos domiciliados, tramita el cambio de compañía con la distribuidora y responde ante el regulador. Por eso no necesitas licencia, avales ni un programa de facturación.
Lo que sí necesitas es todo lo que pasa antes de la firma: leer la factura del cliente, consultar su consumo real en el SIPS, comparar tarifas con ese consumo, preparar la propuesta con tu marca, organizar a tu equipo y enviar el alta completa. Eso es lo que hace la plataforma.
Y si ya tienes tu propio CRM o tu área de cliente, no hace falta que los abandones. Por API, tu sistema crea leads, pide comparativas, lanza altas y recibe un aviso cada vez que algo cambia.
2. ¿Qué margen os quedáis por MWh? ¿Puedo poner el mío?
El margen lo pones tú. Sobre el precio base de cada tarifa, fija o indexada, añades tu margen en la energía y en la potencia, dentro de un tope por tarifa. También decides si tus comerciales pueden ajustarlo en cada propuesta o si sale siempre el que fijas tú.
Lo que ganas no es una cantidad fija por MWh: es un porcentaje del margen de cada contrato, en cada concepto (energía, potencia y gestión). Ese porcentaje va por escrito en tu propuesta, con números. Cuanto más margen pones, más ganas, y el cliente ve un único precio: el tuyo.
Un consejo: no compitas solo por precio. La tarifa que mejor encaja con el consumo real del cliente, con la potencia bien ajustada, suele ahorrarle más que unos euros menos de margen. Lo contamos en optimización de potencia.
3. ¿La cartera es mía? Si me voy, ¿pierdo los clientes?
La relación con el cliente es tuya. Vendes con tu marca, la propuesta y los correos salen con tu nombre, y los datos de tus clientes son tuyos: tú eres el responsable del tratamiento, y la plataforma solo los trata por encargo tuyo. No los usa para nada propio, no ofrece nada a tus clientes y ningún otro canal puede verlos.
El contrato de luz lo firma el cliente con la comercializadora habilitada, porque es quien puede suministrarle legalmente. Tú eres la marca y quien lleva la relación: le haces la propuesta, le acompañas en el alta y le avisas cuando toca revisar su contrato.
Si un día dejas la plataforma, te llevas tus datos antes de cerrar la cuenta y después se borran. Tus clientes siguen con su contrato de suministro hasta que termine.
4. ¿Operáis en Canarias?
Sí. Operamos en toda España, también en Baleares y en Canarias.
En Canarias, la comercialización sigue las mismas normas que en la península, y la energía se compra a un precio análogo al peninsular. Producir electricidad en las islas cuesta más, pero ese sobrecoste no lo paga tu cliente: se reparte a partes iguales entre el sistema eléctrico y los Presupuestos Generales del Estado.
Lo que cambia es el impuesto. En lugar de IVA, la factura lleva IGIC: un 0 % para las personas físicas con hasta 10 kW contratados en su vivienda, y un 3 % para el resto. La comparativa tiene en cuenta la zona fiscal de cada suministro.
5. ¿Quién asume los impagos?
La deuda del cliente no es tuya. La factura de la luz la emite y la cobra la comercializadora habilitada, así que los recibos devueltos y su reclamación los gestiona ella. Tú no adelantas lo que el cliente deja de pagar.
Lo que sí puede moverse es tu comisión, y depende de cómo la cobres (lo vemos en la pregunta siguiente):
- Si cobras mes a mes, cobras sobre lo que se factura mientras el contrato sigue vivo, y prácticamente no hay nada que regularizar.
- Si cobraste por adelantado y el contrato termina antes de tiempo, se regulariza la parte del contrato que no llegó a consumirse, nunca más de lo que cobraste. Se descuenta de tus siguientes liquidaciones: no te llega una factura para devolverlo.
Y para que el primer recibo no vuelva por un descuido, la plataforma comprueba que el IBAN del cliente es válido antes de enviar el alta.
6. ¿Cuándo cobro: cada mes sobre el consumo o por adelantado?
Las dos formas existen, y se eligen contrato a contrato:
- Por adelantado. Un solo pago cuando el contrato se activa, calculado sobre el consumo anual previsto. Es lo que suelen preferir los equipos comerciales, porque el dinero llega pronto.
- Mes a mes, o carterizado. Cobras una parte de cada factura mientras el cliente sigue contigo. El porcentaje es más alto y, como hemos visto, casi no hay nada que regularizar si el cliente se va.
En las tarifas de precio fijo se cobra por adelantado, aunque también se puede repartir en doce meses. El cobro mes a mes durante toda la vida del contrato es para las indexadas, cuyo precio se mueve con el mercado.
Las comisiones se liquidan cada mes, con el detalle contrato a contrato. Y las renovaciones también cuentan: cuando un contrato se prorroga, vuelves a cobrar.
7. ¿Tus clientes firman con permanencia?
Depende de la tarifa: unas la llevan y otras no. Es una condición más de cada tarifa, como el precio o la duración, y tú eliges qué tarifas ofreces. Lo que no cambia es que el cliente tiene que conocerla antes de firmar: va en las condiciones de su contrato.
Y al revés: cuando vayas a captar a un cliente, pregúntale si tiene permanencia con su compañía actual y hasta cuándo. Es mejor proponerle el cambio en la fecha adecuada que hacerle pagar una penalización.
Lo que conviene tener por escrito antes de firmar
Con cualquier proveedor de marca blanca, pide por escrito las respuestas a estas siete preguntas, y sobre todo tres: qué porcentaje del margen te queda en cada concepto, qué pasa con lo cobrado por adelantado si un contrato termina antes de tiempo, y quién es el responsable del tratamiento de los datos de tus clientes. Si una respuesta no cabe en una frase, vuelve a preguntar.
Si estás comparando opciones, también te sirven marca blanca o comercializadora propia y cómo elegir una herramienta para vender energía.
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