Es una de las búsquedas más repetidas del sector, y la respuesta honesta incomoda: depende casi por completo del modelo de retribución, no de lo bueno que seas vendiendo. Dos comerciales con los mismos contratos pueden acabar el año con ingresos muy distintos.
Los tres modelos que existen
1. Comisión por contrato
El más habitual en call centers y redes externas. Cobras una cantidad fija por cada alta, normalmente distinta si el cliente es hogar o empresa. Es dinero rápido y visible, pero tiene un problema estructural: el mes que dejas de vender, dejas de cobrar. Empiezas cada mes desde cero.
2. Comisión recurrente sobre consumo
Cobras un porcentaje del margen mientras el cliente siga activo. Cada contrato paga menos el primer mes, pero sigue pagando el segundo año y el tercero. Es el modelo que construye patrimonio en vez de nómina.
3. Fijo más variable
Puesto en plantilla de una comercializadora, con sueldo base y objetivos. Da estabilidad y quita techo: por encima de cierto punto, vendas lo que vendas, el margen se lo queda la empresa.
El detalle que casi nadie calcula
Un contrato de luz bajo tu marca deja del orden de 115 € al año de margen recurrente, con una mezcla típica de hogares y negocios. Parece poco frente a una comisión puntual más llamativa, hasta que se mira a tres años.
Cien contratos firmados en un año son unos 11.500 € anuales. Si el año siguiente firmas otros cien y mantienes los primeros, son 23.000 €. Al tercero, 34.500 €. El comercial a comisión puntual, con el mismo esfuerzo, vuelve a cobrar lo mismo cada año. Puedes hacer la cuenta con tus números en la calculadora de margen.
De vender para otro a vender lo tuyo
Hay un salto que cambia la ecuación entera: dejar de ser el canal de otra marca y pasar a tener la tuya. Con una marca blanca de electricidad no cobras comisión, te quedas el margen; y no cedes la cartera, la construyes.
Las diferencias prácticas son tres. La cartera es tuya: nadie puede retirarte el acuerdo y dejarte sin lo construido. Fijas tu precio dentro de tu margen, así que decides cuánto trasladas al cliente y cuánto retienes. Y puedes montar tu propia red: cada comercial con su acceso, tú viendo toda la actividad desde el panel, cobrando sobre lo que vende todo el equipo y no solo sobre lo tuyo.
Cuándo conviene cada uno
Si empiezas sin cartera y necesitas ingresos ya, la comisión por contrato tiene sentido: es la forma más rápida de aprender el producto sin asumir nada. Si ya tienes clientes —eres instalador, asesor, administrador, corredor— quedarte en comisión ajena es regalar el activo: estás construyendo una cartera que figura a nombre de otro.
El caso concreto del instalador está desarrollado en cómo vender luz siendo electricista.
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